10 de março de 2013

Destinos al Viento- capitulo ocho (Final)



Capitulo Ocho

Por fin Cristina acabó por descubrir que yo si tenía un amante, que era un hombre y que mis constantes viajes de trabajo tan solo eran excusas para encuentros románticos.
Tras mi divorcio el cual fue mucho más rápido que el de Hugh, me mudé a Londres a vivir con él en un piso provisorio en Enfield al norte de Camden.
A veces pensaba que si Cristina supiese quien era mi amante nunca se lo hubiese creído… Al fin y al cabo, Hugh fue una estrella internacional. Ahora quería jubilarse, componer canciones,  escribir libros, tocar piano… disfrutar de la vida, y yo solo quería disfrutar de su compañía.
Empezó a circular toda la clase de teorías sobre cómo nos habíamos conocido, por la prensa, por Internet, por televisión…. Algunos decían que nos habíamos conocido y enamorado en L.A, otros que nos había presentado Stephen Fry en una fiesta… pero la versión más aproximada era la que decía que yo había traicionado a Rebecca para tirarme a su padre.
La había traicionado de una forma u otra.
Nunca acompañé a Hugh a actos públicos, ni nunca le acompañé a los tribunales, nunca di entrevistas, ni nunca quise fama, al contrario del terapeuta de Jo… Y, sin embargo Rebecca continuó guardándome rencor y creyendo que yo era un trepador social.
Pero yo estaba feliz.
Desperté con el sonido de su voz cantando a todo pulmón en la ducha. “mmm… ¿Opera?” pensé sorprendido. Enterré mi rostro en la almohada, capturando el olor de su cuerpo y estirándome perezosamente.
Un instante más tarde, le escuché acercarse a la cama y, abriendo los ojos le dije:
-Oh… estoy muy solito… la cama es muy grande…- Con picardía tiré de la toalla que tenía alrededor de la cintura. Hugh sonrió y se sentó a mi lado acariciándome el cabello.
-¿Ya estás protestando? Estoy demasiado viejo…
Me retorcí en la cama para quedarme sobre sus piernas.
-¿Y si hago un perfecto desayuno?
-¿Sin quemar nada?- Dijo frunciendo el ceño.
-He aprendido a cocinar…
-Jajajajaja. ¿Sabes qué hora es?
-¿Las ocho?... mmm ¿Ocho y media?
-Las doce.- Consulté el reloj de la mesita.
-¡Dios! ¿Cómo puede ser tan tarde?- Hugh sonrió y me besó la frente, mientras que yo intentaba escaquearme de sus brazos. Era muy tarde y yo lo tenía todo por hacer.
-¿Qué creías? ¿Que nos pasábamos la noche de juerga y que despertábamos temprano?- Le empujé empezando hacer la cama.
-¿No tenias ese compromiso?... Dios… ¡y ponte algo!
-¿No resistes a verme desnudo he?... jajaja- me empujó sobre la cama y me besó con ternura. Le abracé, recorrí con mis dedos su rostro, la diminuta cicatriz de su nariz, sus labios delgados.- En realidad no se que ponerme.
-La toalla…
-Eso no ayudaría a reafirmar mi opinión de que necesito privacidad. – Sonrió.
-Entonces ponte un traje, el azul de lino y la camisa rosa.
-¿Una que tiene rayitas blancas?
-¿Cuántas camisas rosa tienes?- le mordí el labio inferior- Solo he visto una…
-Jajaja, No lo sé, quizás tenga más… ¿comemos juntos?- Suspiré y dije
-Desde ahora lo haremos todo juntos… eres libre, soy libre… ¿y sabes? Echo de menos tener perros…
-No podemos tenerlos aquí… es muy apretado para un perro grande. ¿Quieres un caniche?
-No… quiero labradores, pero tienes razón...- me encogí de hombros. – Es mejor no… pero podríamos tener gatos…
-Jajajaja, ya lo discutiremos cuando vuelva.- Me dio un besito sobre los labios y se levantó.- Necesitamos una asistenta…
-¿Porqué? Yo puedo recoger…
-Una que venga a limpiar a fondo los fines de semana, que venga a planchar…-Empezó a vestirse – Para que tengas más tiempo para ti…
-Aww… mi Hughu es tan lindo…- Le sonreí y besé su cuello sintiendo su barba raspar la piel de mis mejillas.  Le cerré los botones de la camisa que le sentaba perfectamente.- ¿Estás seguro que vas a conseguir algo?
-Espero que sí, porque en contrario los voy a denunciar.- Suspiró y se alejó en dirección al baño.
Fui detrás de él escuchándolo protestar y refunfuñar delante del espejo.
-¿Sí?
-¿Alguna forma de parecer menos calvo?- intentaba arreglarse el pelo corto.
-No… jajajjaa- le sujeté la mano- Amor… estas precioso, ¡olvida el pelo!
-¿Sí me sale tripa pensarás lo mismo?- protestó de nuevo volviendo a examinarse.
-Cuando apago la luz, me da igual que estés calvo… jajjaja pero si apagamos la luz y tienes tripa sí que la notaré…
-Oh, ¡eso es muy cruel!- Hizo una cómica cara de decepción. Yo solté una carcajada y le besé.
-Dije que la notaria, no que no me gustaba… venga, ¡vete!
Cuando volvió traía orquídeas. Nunca en la vida nadie me había regalado flores y mucho menos un ramo enorme de orquídeas blancas. Me sonrojé cuando me lo entregó. Era precioso.
Las coloqué en agua y las puse en la sala. Podía verlas desde el sofá mientras acariciaba su rostro echado sobre mis piernas.
-¿Pudiste hacer algo al respecto?- Hugh suspiró y apagó la televisión para centrarse en lo que hablábamos.
-Me parece que ha sido una total pérdida de tiempo. Todo esto del divorcio está aún muy reciente…
-Hay que tener paciencia, ya se olvidarán…- murmuré pensando en que sería la prójima mentira publicada.
-…vamos a mudarnos.
-¿De nuevo?- Le miré estupefacto.
-Sí, aún no se a donde podríamos mudarnos, pero esta casa está demasiado expuesta… y tu quieres perros… podríamos comprar una casa en el campo. ¿Te gustaría?
-No se… nunca he vivido en el campo…- sonreí.
Compramos nuestra casa cerca del pueblo de Chester, al nordeste de Londres. Una ciudad tranquila rodeada por murallas romanas y medievales. El sitio indicado para encontrar la paz que buscábamos.
Una casa amplia, de dos pisos y ático. Tenía los acabamientos en piedra castaña por la cual subían plantas hasta el tejado de tejas igualmente castañas. Las ventanas y las puertas eran grandes y de madera blanca.
Toda la parte de atrás estaba cubierta de hierba y al fondo a unos metros la orilla de un lago.
Era acogedora, me gustó desde un primer momento que la vi. Quizás así, apartados de Londres pudiésemos tener una vida calma.
Cuando tuvo el divorcio, Hugh mantuvo a sus hijos y a Jo, hasta que ella le devolvió el dinero en un sobre con una carta que nunca leí. Nunca hablamos de ello, y yo nunca le cuestioné.
Charlie aparecía a menudo, aceptó el divorcio y también el hecho de que su padre quería hacer vida a mi lado. Me gustaba su compañía y cada vez que él estaba Hugh parecía mucho más feliz. Incluso yo hubiese estado más feliz si Cristina hubiese alguna vez dejado que Duarte pasase unos días conmigo… pero eso nunca pasó. Yo viajaba a Portugal para ver a mis padres y a mi hijo… después, varios años después, ya solo a mi hijo.
Rebecca solo pasaba una o dos veces al año, a desear feliz navidad y a saludarle por su cumpleaños. Yo seguía queriendo que volviésemos a ser amigos pero supongo que la herí bastante…
Cuando Stephen nos dejó la salud de Hugh pareció vacilar, fue un duro golpe para él. Fue como la innegable certeza de que nos hacíamos viejos. Entonces, Rebecca empezó venir  más veces, a veces los fines de semana después de la comida, le traía unas galletas con miel que sabía que le gustaban y que comía por las noches con té.
Nos acostábamos tarde, con esta edad, se duerme poco… siempre hay alguna parte de nuestro cuerpo que duele. Nos abrazábamos bajo las sabanas y hablábamos de cosas del pasado… siempre hablábamos de cosas del pasado…
Y un día cuando yo me giré en la cama por la mañana para despertarlo lo noté frío, rígido, pero con una sonrisa en la boca, como si hubiera soñado con nosotros dos haciendo el amor como lo hacíamos antes…
Lloré abrazado a su pecho, le besé la mejilla y supe que había llegado el fin.
Tantos recuerdos, de cuando nos sentábamos al sol viendo como nuestros perros correteaban por la hierba… Recuerdo las tardes de los primeros días cuando nos mudamos, recuerdo cuando comíamos afuera, cuando las tardes de inviernos veíamos los patos dejar el lago para volver en verano, cuando me sorprendía con pequeños gestos tiernos… cuando me componía canciones y me las cantaba por las noches tocando la guitarra o el piano…
A menudo me dicen que soy muy valiente por vivir aquí, rodeado de tanta soledad… No estoy solo, tengo mis memorias y cuando me siento al sol por las tardes él está aquí conmigo…
Le echo de menos… Hay momentos en que la imagen de Hugh sonriendo es un una escena tan dolorosa como si un puñal se clavase en mi pecho y me deja esta angustia de no poder respirar.
Sé que muy pronto también yo diré adiós, pido con todo mi corazón que la imagen de nuestro amor nunca se vaya de mi lado.
Quería que fuese feliz, y creo que lo fue… porque una vez me dijo que la búsqueda de la felicidad era inútil, la felicidad eran los pequeños momentos en que estamos bien. Y estuvimos bien… 

Fin

16 comentários :

  1. Hola, Saito, qué triste, pero bueno, por lo menos, terminaron juntos. Uff, pero me dejó un poco depre que desperdiciaran tanto tiempo separados. Besosss.

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    1. Bueno si, -.- pero es que no era facil en su situación... *-* gracias por haberlo leido todo!

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  2. Un final hermoso pero agridulce, me has dejado con ganas de llorar. Muchas gracias.

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    1. jajaj mujer no, que fueron felices durante muchos años, al final es lo que nos pasará a todos en el final de nuestras vidas, hay que aceptarlo. La moraleja es vive el momento!! *-*

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  3. Hola, Saito. Esto se acabó.... snif,snif.
    Muchas gracias por esta hermosa historia, menos mal que al final acabaron juntos y pudieron ser felices, después de todo por lo que tuvieron que pasar.... Gracias por compartirla con tod@s nosotr@s. Miles de besosss guapísimo

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  4. sii *-* me gustó mucho escribir esa historia, no era muy sexuala pero era muy sobre sentimientos y asi... bueno es bueno cambiar de vez encuando.. jajaj Gracias por haberla leído. Besos linda!

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  5. hola saito que lastima que acabo :( me encanto esta historia!!! gracias por compartirla besos

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  6. Hola Saito, un poco mal termino, muy triste pero la vida es asi.
    Una pena ijjji la proxima a ver si puede terminar un poquito mejor, pero me gusto.
    Mil gracias por compartir, Besosssss.

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    1. Hola Maria Luisa! De costumbre mis historias terminan bien... pero a veces no se que me pasa.. jajaja

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    1. Hola Billy! No me habia dado cuenta de este comentario =O
      Me alegra muchisimo que te haya gustado y que hayas comprendido el mensaje que puse en el relato. La vida es muy corta y no siempre es justa -.-
      A veces tenemos que resignarnos y esperar porque lo que debe de ser nuestro a nosotros volverà. Me lo dijo mi abuela una vez, y creo que es muy sabia.
      Muchas gracias por leerlo, y me alegra mucho que te haya gustado como lo describo sobretodo porque base a richard en mi mismo. ^^
      Besos!!

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    1. Oh los dibujos no son tan chulos, por eso no los puse en el PDF. jajaja de todos modos me alega que te hayan gustado, los hice hace muchisimo tiempo. ahora ya casi nunca dibujo.

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    2. Este comentário foi removido pelo autor.

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