22 de setembro de 2013

Candy Canes



Candy canes?



House entro en el despacho de Wilson sin llamar, sin ser invitado. Pasó y se sentó cómodamente en el sofá.
Wilson le  cuestionó con la mirada, pero al ver que Greg seguía en silencio se aclaró la garganta y dijo:
-¿Jodido porque Foreman te lleva la contraria?
-No…
-¿Jodido porque Foreman y Cuddy te llevan la contraria?- probó una vez más.
-Podría ser, pero has fallado en todo… no estoy jodido…- Sacó un bastón de caramelo del bolsillo de su chaqueta y se lo metió en la boca sin dejar de mirarle.- Cierra con llave Jimmi…
El hombre se sonrojó. No pensó dos veces, se levantó y cerró la puerta como se le había pedido. No era la primera vez que iba allí buscando sexo, no era la primera vez que lo hacían juntos. House y Wilson tenían sexo desde que se habían conocido.
Wilson seguía loco por él, por su cuerpo dañado y su alma destrozada.
House no dijo nada, desabrochó su bragueta y se bajó los pantalones hasta la rodilla sin ni siquiera molestarse en levantarse del sofá. Dejando a Wilson ver la mancha de jugo que se esparcía por su calzoncillo, se lo quitó.
House siempre lubricaba mucho y eso ponía a Wilson muy caliente. Sonrió y se arrodilló recogiendo con la lengua las cristalinas gotas de jugo sin tocarle.
El pene estremeció y Greg soltó un gruñido.  Wilson le ignoró y se limitó a saborear y a lamerse los labios.
-Jimmi… chúpalo…- Wilson sonrió pícaro, deseando hacerle sufrir un poco más, esperó pacientemente que otra gota cayese sobre su lengua.
House levantó las caderas pero James fue mucho más listo y se apartó. De momento solo intentaba descubrir porque House se había puesto tan caliente…
Le quitó el bastón de caramelo de entre los labios y lo pasó sensualmente por el glande de su pene dejando un rastro de azúcar rojo. El hombre frunció el entrecejo y gimió.
-Ahora sí creo que me van a dar ganas de chuparlo…  - Pasó la lengua limpiando el azúcar.- ¿Te gusta verdad…?-Las manos de House se cerraron con fuerza sobre sus cabellos castaños. Volvió a rozar el dulce por el pene y sin más volvió a lamerlo con la punta de la lengua.
House gruñó de nuevo, quería más contacto, quería sentir la boca de James sobre su miembro hinchado pero en lugar de eso le sintió juguetear con el bastoncillo sobre el orificio de su uretra. La visión tan excitante hizo con que más jugo saliese de su miembro y Wilson lo recogió con el dedo y lo lamió.
Después volvió a su juego, apretó los testículos suaves y carnosos en su mano, rozó su lengua dura y suave balanceándolos de un lado a otro. El bastón estaba ahora cubierto de jugo y James lo dejó resbalar un poco por el meato mirando a House a los ojos.
Esperaba ver una reacción de dolor, esperaba que le empujase, nada de eso pasó, al contrario House separó más las piernas y gimió. Aprovechó y dejó que el bastón de caramelo entrase hasta el final.
Lo quitó lentamente hasta la mitad y después volvió a hundirlo.
 House abrió la boca para gemir alto sin despegar la mirada de los ojos de Wilson, pero nada salió de su garganta. James le masturbaba con energía mientras el dulce se mantenía firme en su lugar impidiendo la salida del semen. Lamió la punta del pene, lamió ahí dónde empezaba el cilindro de caramelo gordo metido en el apretado orificio. Era dulce, era aun más dulce que de las otras veces…
El cuerpo bajo su mano y su boca de convulsionaba, las manos de Greg se agarraban a los pliegues del sofá con tanta fuerza que los nudillos de sus dedos se habían vuelto blancos. Lo disfrutaba… había echado su cabeza hacia atrás y pasado a respirar descompasadamente.
Era lo mas erotico que habia visto nunca. Su propio pene había empezado a temblar dentro de sus pantalones.
Un poco más… y el semen empezó a salir lentamente, mezclado con el azúcar rojo manchando el pene hasta los testículos. Wilson lo lamió desde la base hasta la punta, lo chupó y mordisqueó la carne mientras retiraba el bastoncillo con cuidado.  Entonces abrió la boca y chupó las últimas gotas de azúcar intentando meter la lengua lo más adentro que podía…
-…mmm…- Se lavó los dedos pegajosos metiéndolos en la boca. La boca de Wilson estaba ahora mas roja, sus labios mas hinchados y apetecibles. No se pudo negar al placer de un beso. Tiró de su corbata para erguirle.
-…esa ha sido una idea muy…
-Sugerente. - terminó Wilson.
-Mmm, sí.- Empujó al más joven sobre el sofá- Ahora me toca a mí.
-¿Tienes más bastones?- House señaló su bastón de madera y después le guiñó un ojo.






15 comentários :

  1. Jajaja, qué historia más dulce, en el más literal de los sentidos y además, ha sido muy erótico. Mmmm, me han dado ganas de comprarme uno de esos bastoncitos de caramelo. Besoss.

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    1. jajaja Si minu!! A veces hay en navidad! *-*

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  2. sfadsafds ahora yo tambien quiero un dulce *¬* ♥
    muchas gracias Saito por otro interesante relato :) kufufufu

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    1. Si Yari, ahora habrá que ir probando con otros dulces, te imaginas con un donut!? se la mete por el agujero y luego hay que ir comiendolo... jajaja oh dios XD

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  3. jajaja, muy calien-dulce!!

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  4. Bueno, ha estado calentito, calentito. Uffff....

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  5. Este comentário foi removido pelo autor.

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    1. Hola Bills! XD yo no veo nada con los mismos ojos, siempre le busco una utilidad erotica a todo ! Creo que estoy mal de la cabeza, sere ninfomano *-*¿¿¿

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  6. Este comentário foi removido pelo autor.

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  7. Ohhhh que dulce y Quente!!!!

    muy interesante, Saito. jajaaja

    Dan ganas de ponerse un poco dulce... ¿no?


    jajajajjajaj gracias por compartirlo!

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    1. Hola Pato! Gracias a ti por leerlo! Besoss

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  8. Wow, ya no veré los bastones de caramelo de la misma manera!!! XD me encanto la historia!!! Gracias por compartirlo!!!

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    1. *-* Me compraré una docena esta navidad! jajajaja Besos

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